Adlátere. Misael Máynez

quijoteNo se si es el sueño de toda la vida, las ausencias de seres queridos, o tantas verdades y tan pocos milagros lo que me aprieta la garganta y me ablanda los hombros. No se si este pensamiento que me viene de lejos es solo un alicate para no desmayar y mantener viva la esperanza del despertar que quiero.

En la tierra de mi patio, junto a mi hermano construimos mil caminos, ríos, montes, quebradas, grandes autopistas y construimos el futuro; esa tierra es testigo mudo de sueños y momentos que nuca volverán y hoy sólo son unas líneas. Tanto tiempo, tanta emoción, tantos momentos y hoy sólo unas líneas. La verdad que no quiero escribir, falta tanto y tantos que hoy no quiero reducir todo a unas líneas.

Siempre he visto la mirada de los demás para intentar entender su historia, hay tanto detrás de cada rostro que nunca imaginamos su larga travesía para llegar a donde está y menos intentamos descubrir su búsqueda. Si tan sólo nos diéramos el tiempo para ser más empáticos.

En particular me inspira la mirada de los niños, siento un grito callado de esperanza, de sueños y esperanza que alimenta la mía y me inspira a seguir; aunque en momentos pregunto si ese sueño no habrá sido de otro y por error de la vida me lo tatuó a mí. En momentos duele tanto tener tatuajes que a veces ni se explica para que se tienen. Quizá el tiempo aclare sus inescrutables caminos, quizá. Sólo espero que el tiempo no discurra entre veredas recónditas que al final del día ni me digan para qué era tanto anhelo.

Mientras todo eso sucede nos queda caminar al lado de quienes compartimos el momento, estar a su lado y ser buenos compañeros de viaje. Quizá nuestra ayuda y compañía sea suficiente para que ellos si entiendan sus tatuajes y los lleven a buen término. Sería acaso la utilidad de los nuestros ayudarles a otros a recorrer el camino para que entiendan los de ellos. Quizá solo haya que ser un buen adlátere.

Hoy, con tal cantidad de cosas que vemos mientras caminamos hay veces que ni se sabe como entender las señales, como leer el camino, es como si el GPS se haya averiado y no distingue la señal.

Tenemos tantos debates pendientes, tantas situaciones incompletas, tanta gente pobre y con mirada triste, que no se requiere mucha introspección para entender su sufrimiento. Se respira la necesidad de mejores oportunidades, de mejores condiciones para desenvolverse, entornos donde los niños, al igual que yo en mi infancia, construyan caminos, ríos, puentes, quebradas; que jueguen y sean niños felices: evidencia que urge el despertar que espero.

Pero hoy sólo puedo observar, verlos a los ojos y entender su desesperanza por vivir situaciones complejas, hoy solo puedo ser su compañero de viaje y quizá a los menos ofrecer al menos una palmada, una palabra de aliento.

Misael Máynez. Analista Económico.

Misael Máynez

Tanto por hacer, construir y edificar que me surge de nuevo la pregunta, para que tanto sueño, para qué tener tatuados anhelos si la realidad se estampa en mi frente y me dice en voz alta que a veces los tatuajes son historias, sólo eso.

Como entender tantas realidades y querer disimularlas con otras temas que ni urgen ni benefician: debatir si legalizamos la marihuana cuando tenemos circunstancias que nos reclaman mayor acción y decidido compromiso para ayudar a que la mirada de las nuevas generaciones sea más alegre, de mayor esperanza.

Hoy no quiero escribir. No se puede escribir cuando se ha visto tanto; mejor bailen, canten, diviértanse, jueguen, bésense, que todo pase mientras llega el despertar que espero. Yo no quiero escribir.

 

 

 

 

Leave a Comment