Cambiar No es progresar. Por: Daniel Valles.

El Meollo del Asunto.

cambio-o-progreso La raza humana está como obsesionada con la idea de que una clase de comportamiento es la que debería de practicar de manera general. Es lo que podríamos llamar como “El Juego Limpio”. También como “Moralidad” o “La Ley de la Naturaleza Humana”. Más sencillo sería llamarla solamente decencia. Esto es muy importante, socialmente hablando, debido a que el progreso de una sociedad es marcado siempre por  estándares de decencia que se practiquen así como por su madurez.

Cambiar no es progresar, es sólo cambiar. El progreso no sólo lo vemos por los cambios tecnológicos que una sociedad experimenta. Progresar no sólo significa cambiar o que se cambie, sino que se cambie para mejorar. Si ningún conjunto de ideas morales fuera más verdadero o mejor que otro, no tendría sentido preferir la moral civilizada a la moral salvaje, o la moral cristiana a la moral nazi. La moral feminista a la moral musulmana.

De hecho, todos creemos que un tipo de moral es mejor que otro. Y nos guiamos por aquél que nos hace más sentido. Por lo mismo, unos progresan y otros sólo cambian.

En un tiempo, las personas sabían que algunos cambios eran mejores que otros. De la misma forma sabían que había algunos cambios que eran para empeorar las cosas. Hemos perdido en gran parte este conocimiento gracias al relativismo de la vida moderna. Aquí me encuentro con una paradoja. El cambio o el progreso no significan modernidad.

Lo que quiero resaltar es que la modernidad no ha traído necesariamente mejoría. Ya que el miedo que el ser humano le tiene a “lo mismo de siempre”, le lleva a cambiar casi todo. Es de cierta forma un exacerbado horror a lo mismo. Cuando este horror se eleva a una filosofía, se genera un sinsentido en el intelecto de la persona o en el intelecto social que puede reforzar la corrupción en la voluntad de las personas.

¿Necesitamos cambiar? ¿Qué es lo que se requiere cambiar? Lo que sea, todo, pero cambiar. Y por cambiarlo todo trastocamos los cimientos de la cultura, de la sociedad. Lo mismo que nos sostiene lo hacemos endeble. Y así no nos puede sostener por mucho tiempo.

¿Hasta dónde llegaremos? Al mismo lugar que han llegado las civilizaciones que nos antecedieron. Si no lo detenemos, llegaremos al despeñadero. Entonces, antes de cambiar, revisemos, analicemos lo que queremos cambiar antes de cambiarlo. ¿Queremos progresar o sólo cambiar? ¿Ser modernos? ¿Ser maduros? ¿Decentes?

Y eso es, El meollo del Asunto.

Twitter:@elmeoyodlasunto.

Correo-e:elmeollodelasunto@gmail.com

Web: www.danielvallesperiodista.

 

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