Discriminar mexicanos por mexicanos. Por Daniel Valles.

discriminar_2El Meollo del Asunto.

Donald Trump dice algo contra México y los mexicanos y las redes sociales “arden” en contra de lo que haya dicho. Lo que es más, por sus dichos la mayoría de los mexicanos repiten lo nefasto que sería un gobierno de Trump, porque es racista. Esto se condena de facto. Pero si una persona mexicana dice algo de otra persona mexicana como: “prieto”, “gorda”, “indio”, joto-marica” o cosa parecida, más o menos se tolera o no se condenará de igual forma. Pero igual, es discriminación.

La Real Academia Española (RAE), establece en su diccionario que el término “discriminar” tiene dos significados:

 

  1. tr. Separar, distinguir, diferenciar una cosa de otra y;

 

  1. tr. Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.

 

El primero refiere al simple hecho de diferenciar y el otro pone el énfasis en el trato social diferenciado. La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación  establece y se entiende por ésta: “toda distinción, exclusión o restricción que, basada en el origen étnico o nacional, sexo, edad, discapacidad, condición social o económica, condiciones de salud, embarazo, lengua, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra, tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades de las personas”.

 

Pero eso es lo que dice la Academia y a eso se refiere la ley. Ambas definiciones son sólo letra muerta. Ya que en nuestro país, de acuerdo al INE, el 70% de la población discrimina. Siendo el color de la piel la forma más común de discriminación. Y 76.4%, discrimina por clase social. Así, es común escuchar decir a las personas: “vístete bien, porque como te ven te tratan” O: “tu hijo nació muy morenito, verdad chulita”. Y tu hija, nació con mucho pelito”. O también: “Carlitos vive allá donde da vuelta el aire, donde está lleno de peladitos mugrosos”. “No te juntes con esa gentuza. Además, son evangélicos, protestantes que no creen en la virgencita de Guadalupe ni en los santos”. Y mejor aquí le paro, pero los epítetos son muchos y variados. Los que tienen que ver con el sexo, el gusto, la educación, el tamaño del abdomen, etc.

En México se discrimina tanto o más que en otros países. Somos prontos para señalar a los “gringos”-como peyorativamente decimos a los estadounidenses güeros o anglos, porque ellos discriminan a los negros. A los hispanos. Pero en México hacemos igual. Y además, mantenemos una marcada diferencia de castas. Que también están abolidas en la Constitución Mexicana.

La discriminación en México, de acuerdo al INE en su Informe sobre la calidad de la ciudadanía en México, el que aparece actualmente en su página de Internet y a su consejero presidente, Lorenzo Córdova, el 76.4 por ciento de los mexicanos discrimina por clase social; 75.3 por ciento por apariencia y 70.9 por ciento por el color de piel.

Siempre ha dicho que la situación es “grave”. Que la situación de discriminación no podrá resolverse “exclusivamente con acciones del gobierno. Que es una situación que nos debe ocupar a todos”. Asevera el consejero presidente la necesidad de diseñar políticas de Estado en materia de educación cívica, las que faciliten a los mexicanos asumirse como titulares de derechos y que en consecuencia les permita ejercer su ciudadanía.”

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Recuerdo que en la campaña presidencial de EPN, uno de sus puntos importantes ofrecidos en un decálogo que presentaría al inicio de ella incluía el de la no discriminación. El presidente se propuso entonces: “utilizar el poder presidencial como una herramienta para acabar con la discriminación en México. “Gobernaré sin prejuicios y promoveré una cultura de respeto e inclusión en la vida social y productiva de todas las minorías, así como de las personas con discapacidad. En política migratoria, daremos un trato a los migrantes en México como el que exigimos para nuestros paisanos en el extranjero”. Lo que está pendiente hasta el día de hoy. Y como dijo Don Teofilito, no ha pasado nada. La discriminación sigue afectando al país gravemente. Y esto, no es culpa de manera directa del presidente.

En México criticamos mucho la discriminación que se hace en otros países. Pero no notamos la que ejercemos. Es como muchas otras cosas que hacemos los mexicanos. Condenamos lo público o de terceros y condonamos o toleramos lo  propio. La CONAPRED, en su informe de este año 2016 indica que: “el mayor número de quejas presentadas en 2015 fueron 182, por presuntos actos de discriminación atribuidos a particulares por apariencia física; 169 por discapacidad; 115 por embarazo; 100 por condición de salud y 98 por preferencia u orientación sexual. Debo señalar que los homosexuales no son el subgrupo que más demandas presenta. Parecería, pero no es así.

En el país hablamos mucho de que vivimos en un país cuyo gobierno es laico. Y se discrimina a los ministros de culto. ¿Cómo?  Pueden votar, pero no ser votados. Violando así sus derechos humanos.

Se hace hincapié en que existen o hay muchos “curas pederastas. Se señalan, inclusive han sido denunciados por nombre por grupos homosexuales. Pero no se hace así con laicos pederastas que cometen las mismas aberrantes acciones. Esos han sido tolerados en un acto flagrante de discriminación.

Se piensa que la laicidad consiste sólo en eso. En que no haya curas o ministros de culto en posiciones de gobierno y que desde ahí promuevan su fe. Pero como lo he comentado antes, se puede hablar de laicidad en un país o gobierno cuando existen tres elementos centrales en un determinado régimen y cuando primero hay: respeto de la libertad de conciencia. Lo que sí tenemos en México.

Segundo; si existe una autonomía de lo político frente a lo religioso. Igualdad de los individuos y sus asociaciones ante la ley. Lo que en apariencia también tenemos en México. Tercero; una no discriminación. Lo que no tenemos en México, según el INE. estado láico

Entonces nos falta esto último para tener un verdadero Estado Laico. El que no es sólo que los curas y ministros de culto no sean votados o que no ocupen puestos de elección popular, sino que lleguemos a no discriminar al prójimo como se hace.

Y así es El Meollo del Asunto.

 

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