INTEGRIDAD. Daniel Valles.

Integridad-1

Hemos iniciado un nuevo proceso electoral en varios estados del país. Las personas que ostentan candidaturas hacen ya campaña y el grueso hará lo propio a finales del mes que transcurre. En el proceso en Chihuahua elegiremos a un gobernador, presidentes municipales y también diputados. Podríamos tener una mujer en la oficina de la presidencia municipal de algunos municipios. Lo que sería in hito. Sería la primera vez. Independientemente de las cuestiones meramente políticas que esto representa. Me refiero las cuestiones de “género”, como hoy le llaman políticamente. Y remarco que quienes votaremos, nuestra atención no ha de estar en esto mismo. En si se trata de un hombre o una mujer, de un candidato o una candidata. Tratar la elección de esa manera es frivolizar la elección. Si es un hombre o una mujer no importa. Es una persona, punto. Representante no del género femenino o masculino. Es una persona que vive en nuestra ciudad. Eso creo que es equitativo. Sólo que quienes promueven la ideología política del género y la equidad, pareciera que quieren sacar ventaja del hecho mismo y por lo ello comenten un grave error. Polarizan la elección así como todo lo que hacen o tocan. Tratan de aprovechar la mala experiencia de haber tenido pocas mujeres y muchos hombres en la función pública. Pero esto no es cuestión de géneros, sino de personas. De personas interesadas en ser candidatas o funcionarias. Pero esto es otro tema.

Lo que deseo resaltar hoy es la gran responsabilidad de todos nosotros. El electorado. El que cada vez que se tiene una elección no acude a votar. Es una desgracia.  La gente que llega a las posiciones de gobierno es elegida por una minoría. La que conforman las estructuras o voto duro de los partidos. Por ello y por más, las elecciones están muy devaluadas. La gente la desprecia y no acuden a de votar. ¿Por qué? Porque se dice que la elección en turno está hecha un “mugrero”.

La corrupción electoral de décaIntegridaddas mermó en el ámbito electoral. Donde las elecciones estaban siempre “arregladas” para que ganara cierto candidato, terminó con el entusiasmo del electorado. Además, se enlodaron los procesos con insultos y guerra sucia entre candidatos y partidos. Pero eso-el arreglo-es cada vez más difícil de lograr. Sobre todo en las urnas. Ahora somos los ciudadanos los que “cuidamos” la elección. Somos los que estamos en las casillas y evitamos que la ley electoral se viole. No somos responsables de las “trinquiñuelas” y “arreglos” cupulares para tener a “X o Z” candidato en una posición. Tampoco lo que suceda fuera de las casillas. Somos responsables de votar por uno o por otro. Por lo mismo estoy convencido que debemos de votar. No abstenernos.

Ya sabemos quiénes serán estas personas que contiendan. Los partidos les han dado a conocer. Bueno, en casi todos los casos. Hay partidos rezagados y  casi inexistentes. Como el llamado PES. Que ni un “bulto” pudo tener hacia la gubernatura del estado de Chihuahua. A los demás les tenemos a la vista. Les conocemos a la gran mayoría. Pero, en verdad, ¿les conocemos?

¡Sabemos sus nombres! En el mejor de los casos. Y eso no de todos. El grueso del electorado no les conoces, no sabe nada de esas personas. ¿Cómo qué? ¿Cómo son en su vida personal o privada? ¿Y si ellas son realmente mejores personas que ellos? ¿Cuáles son sus méritos y cualidades? Poca gente les conoce realmente. La mayoría de quienes votan nunca antes les han visto. Son como estrellas del espectáculo que ahora nos presentan en la nueva película. Y serán éstas quienes decidan el destino político de nuestro estado, de nuestro municipio. Decidirán cómo viviremos. Entonces, lo menos que podemos hacer es tratar de conocerlos y distinguir de entre la “pléyade” de personas que los partidos nos presentarán como “los mejores hombres y mujeres” para la elección. Pero esto es así sólo en la opinión de los partidos que les eligieron para que les representaran en la elección.

La mayoría de nosotros no tenemos conocimiento de “los méritos” que dicen tener. Lo que es peor, así nos han dicho en el pasado quienes les eligieron entonces. Y pues, si eso era “lo mejor” que tenían, mucho nos han quedado a deber. Pues la mayoría no han servido para lo que dijeron que servirían, que harían o que serían. Claro que hay excepciones. Pero son los menos y nada más.

Se habla y se dice que éste candidato o que el otro es muy honesto. Y está bien. La honestidad es una cualidad que deben de tener. Pero ser honesto no es suficiente ni hace un buen gobernante. Hace falta algo más. Mucho más. ¿Y qué será eso que falta? Integridad. Cualidad que hace “brillar” a quien la posee. Le distingue, pues es una virtud.

La Integridad es la congruencia en la vida de la persona. Eso se nota sin hacer esfuerzos. Porque quien la posee está en congruencia consigo mismo y con todo su entorno. Con su decir y con su vivir. Son una sola cosa. Su conducta es la misma en lo privado que en lo público. “Es de una sola pieza”.

Se puede ser honesto, pero no ser Íntegro.integridad_2 Es posible que una persona no robe, pero que mienta. Entonces, si así hace no es íntegra. De hecho, la honestidad fluye de la integridad y no al revés. Y esto y así no lo tienen la gran mayoría de las personas seleccionadas por los partidos que hemos visto antes. A las actuales, no les conocemos. No sabemos cómo son. Y la verdad, muy poca gente extiende una nota de confianza por los dirigentes de los partidos que les han propuesto. Y esto es grave. Muy grave.  Provoca el maldito abstencionismo manifiesto en cada elección. El que conservadoramente anda ya arriba del 70%. Lo que difícilmente se vencerá. Segundo; la falta de integridad provoca la deconstrucción generalizada de la cultura, la sociedad y el tejido social. El estancamiento del país. El que es gobernado por “lo mejor” que tienen los partidos y que elegimos algunos electores. Gente honrada sí, pero difícilmente con integridad.

Amigos que leen, si nunca se han tomado el tiempo de informarse sobres quienes son estas personas que buscan y buscarán su voto, háganlo donde y con quien puedan. Ya que estarán buscando ser nuestros representantes. Tocarán nuestra puerta con sus propuestas. Háganles preguntas sobre los temas que a ustedes les interesan. Sobre las cosas que ustedes conocen y saben. Voten por quienes al contestar “brillen con la luz” de la integridad. Porque ahí tendremos la posibilidad del cambio. Que es lo que queremos, lo que deseamos y El Meollo del Asunto.

 

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