Resurrección. Daniel Valles.

Resurrección

Tumba vacía.

En un domingo como el que estamos viviendo, más que escribir y meditar sobre la política nacional, obliga escribir y meditar sobre el acontecimiento que ha estado en las pantallas televisoras de todo el mundo. La llamada resurrección de JESÚS. ¿Es esta un hecho o un mito? ¿Una fábula? O como dijo alguien por ahí, “es la historia más grande jamás contada”. ¿Qué cree usted que es?

La resurrección de Jesucristo fue un hecho que conmocionó a los hombres y mujeres que la atestiguaron. A quienes vieron a JESÚS después de muerto. Y esto con toda razón. La resurrección que clamaron, habría sucedido y  vista no sólo por los seguidores de JESÚS, sino por muchas otras personas, inclusive antagonistas del movimiento creado.

La resurrección de JESÚS pareciera un mito o una fábula porque es un acontecimiento histórico fuera de toda lógica humana. Como la vida misma de JESÚS. Que fue una vida fuera de toda lógica. Fue una vida singular. Como la de ningún otro ser humano. Por lo mismo, han sido mucha gente que desde entonces han tratado de descifrar el misterio que rodeó a tal acontecimiento que me nos ocupa hoy. La llamada resurrección de JESÚS, apodado también “El Cristo”. De donde se deriva la forma compuesta: Jesucristo. Personaje tan real que dividió la historia de la humanidad en dos: ANTES Y DESPUÉS DE CRISTO. Seguramente recordará usted algún otro personaje célebre, pero sólo JESÚS, con su nacimiento dividió la historia tanto de creyentes como de los no creyentes. Así tenemos la era común.

La muerte de JESÚS, el hijo de María, no fue la muerte de un suicida, o la de un loco demente. No. ÉL mismo dijo de su existencia; “Nadie me la quita, sino que yo mismo la pongo, tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar”. Presagiando así su muerte, pero también su resurrección. Entonces; su muerte fue primeramente voluntaria. Una palabra suya ante Poncio Pilatos, el gobernador romano en Judea, podría haberle salvado de morir de la forma en que murió, en la cruz. Forma de muerte otorgada sólo a los más malvados criminales de la época.

La muerte de JESÚS tampoco fue una muerte accidental. Ésta había sido prevista y preanunciada por É. Se habían hecho preparativos para ella en varias maneras.

La muerte de JESÚS no fue la muerte de un criminal, pues ciertamente no pudieron hallarse dos testigos que estuvieran de acuerdo en cuanto a la acusación que se le hacía. El proceso judicial al que fue sometido JESÚS ha sido estudiado muchas veces por muchas personas. Se ha demostrado que el juicio estuvo lleno de irregularidades y de corrupción. El mismo gobernador del estado judío, Poncio Pilatos declaró que no encontraba falta en JESÚS y aún Herodes, el Rey, no tenía ni una palabra que decir en contra del nazareno.

La histórica ejecución de JESÚS tampoco fue una ejecución ordinaria. Era una que los religiosos del tiempo de JESÚS habían estado maquinado en su contra por algún tiempo y que llevarían a cabo a cualquier precio. La popularidad que JESÚS tenía, la popularidad que su movimiento político y social tenía-que no religioso-era grande. Su persona y figura estaban tomando mucha fuerza. Tanta que querían y le pedían que fuera su Rey. Esto a los religiosos los tenía gravemente preocupados, pues JESÚS estaba enseñando a la gente y les estaba abriendo los ojos de tal forma que las personas empezaban a ver las cosas más claras de como realmente eran. No como los religiosos las ponían. Así, éstos religiosos verían amenazada su forma de vivir, su “statuos quo”. Esto era algo que ellos no permitirían. Lo desaforarían sin duda.

Cruz. Instrumento de muerte.

Cruz. Instrumento de muerte.

JESÚS fue declarado culpable de sedición por los romanos y de decirse DIOS por los judíos. De blasfemia. Por lo primero fue sentenciado a morir en la cruz. La sentencia-como todos sabemos-fue ejecutada y JESÚS colgado. Habiendo entregado voluntariamente su espíritu, murió. Su cuerpo inerte fue depositado en un sepulcro propiedad de un hombre rico, amigo y seguidor suyo, llamado José de Arimatea. Lugar del cual resucitó.

JESÚS no sólo predijo su propia muerte, sino que también predijo su resurrección corporal: “Destruyan este templo-su vida- y en tres días lo levantaré”. Les dijo tiempo antes a los religiosos que lo mataron. Solamente ÉL, de todos los hombres que han existido, conquistó la muerte por sí mismo. No las causas que la provocan a todo ser humano, sino a la muerte misma. Esto puede tomarlo usted como un dogma religioso o como una fábula, o como un cuento. Pero según todas las reglas de la evidencia y la investigación científica, mismas que se usan por los historiadores para investigar cualquier hecho histórico del pasado, la resurrección corporal de la tumba donde fue depositado JESÚS después de muerto, puede ser considerada como el hecho mejor comprobado de toda la historia de la humanidad. Así de contundente es el material científicamente recabado del acontecimiento. ÉL dijo: “Yo soy la resurrección y la vida, todo el que crea en mí, aunque muera, vivirá”.

Después de la resurrección de JESÚS, sus seguidores, los enviados o apóstoles, pudieron resucitar a los muertos mediante el poder de Jesús. De este modo El Cristo dio vida a otros después de su muerte. De lo cual se desprende que JESÚS está vivo. El cristianismo descansa en esta premisa, en la verdad de la resurrección corporal de Jesús. Cualquier persona que conozca un poco de la doctrina cristiana lo sabe.

Si los escépticos, si los racionalistas, los ateístas y cualquiera que abrace la cultura de la muerte pueden destruir la creencia en la resurrección de Jesús, entonces pueden destruir el cristianismo mismo y a su principal obstáculo para la imposición de sus ideas. Es por eso que tantos eruditos racionalistas y ateos-personas sin teología o que no creen-se han propuesto atacar con fiereza la resurrección de JESÚS. Aunque sus ataques han demostrado ser una bendición para quienes sinceramente buscan la verdad. ¿Por qué? Porque han forzado a los cristianos a responder a sus argumentos con pruebas sólidas de que en verdad JESÚS sí se levantó de entre los muertos.

Uno de los dilemas más grandes de los escépticos de la resurrección es tratar de explicar el crecimiento del cristianismo y la misma deidad de Jesucristo, sin tratar el punto primordial de la resurrección. Esto por razones obvias. Y es que sin resurrección no hay deidad y si no hay deidad de Jesucristo entonces sólo fue un maestro de moral como tantos otros. Donde todo vale.

Una cosa es definitiva: ninguna tumba vacía habría de convencer a nadie de la deidad de JESÚS. La gente de antaño como la de hoy no es tonta y saben bien qué pasa al morir. La vida corporal cesa y no hay forma de que quien murió vuela a realizar las funciones que previas que realizó en vida. ¿Entonces? Sólo el haberle visto vivo después de haberle visto muerto explicaría la fuerza descomunal del evento y el crecimiento fenomenal del testimonio de quienes le vieron. Testimonio que tiene ya más de veinte siglos de estarse contando alrededor del mundo y sigue creciendo.

No obstante lo anterior, la resurrección de Jesús es el hecho histórico más fácil de probar de toda la historia de la humanidad. El material para la investigación-de primera mano-es más extenso y abundante que lo existente de las obras atribuidas a Shekespeare. Más abundante que los materiales de Herodoto y aún de Platón. Que me expliquen los escépticos sus argumentos para que un pobre e insignificante carpintero judío-hace dos mil años-surgiera a la escena mundial e iniciara un fuego espiritual que ha transformado la vida de millones de personas-incluida la mía-sin el toque divino de su vida y sin su resurrección. Simplemente no hay argumento posible que lo explique. Hasta ahora, los intentos de los escépticos son patéticos y sus sugerencias son más difíciles de creer que la misma historia de la resurrección de JESÚS.

La vida de JESÚS lo sitúa a Él aparte y por encima de cualquier persona que haya existido antes y después. Sus enemigos-después de veinte siglos-aún no pueden encontrar ningún tipo de falta en ÉL. Sea esta grave o menor. JESÚS sigue siendo tan inocente de los delitos que lo acusaron como cuando fue juzgado por Poncio Pilatos, antes de ser llevado a la cruz.

Jesús nunca tuvo necesidad de disculparse por algo que haya cometido contra persona alguna. Nunca tuvo que pedir perdón por algo, a alguien. ÉL es único en todo sentido, tanto humano, como divino. Cuando Juan Bautista le llama: “el Cordero de DIOS”, Juan no quiso decir que Jesús era dulce, cariñoso, amable y mucho menos lindo. En realidad Juan no se refería en lo absoluto a la personalidad de JESÚS. Juan quería decir que JESÚS era el sacrificio requerido por la ley de Moisés, es decir, era perfecto, sin pecado o falla. Y que era para la salvación de la humanidad.

JESÚS de Nazareth hizo durante su existencia exactamente lo que dijo que haría; poner su vida por toda la humanidad. También dijo que al tercer día resucitaría.

  • SU MUERTE.

Eran como las tres de la tarde en Jerusalén. El clima por allá es casi idéntico al de nuestras ciudades de la frontera norte. Entonces podemos concluir que luciría como lució el pasado viernes. De las 12 del mediodía a las 3 de la tarde (hora sexta a la novena, según el huso horario judío), toda ésa parte de la tierra quedó en oscuridad. Hubo un eclipse solar. El sol se oscureció totalmente. El fenómeno duró tres horas exactas y está registrado en la historia astronómica de la tierra. La oscuridad durante la crucifixión de JESÚS fue un signo visible del castigo que vicaria-mente JESÚS había tomado sobre sí mismo. La oscuridad-cuando ocurría durante el día-era un término judío para nombrar y señalar la ira de DIOS. (Amos 8.9), era como un presagio del Día del Señor. (Joel 2.21; Mt.24.29)

El grito de sufrimiento de JESÚS y que ocurre al final de la oscuridad que se está dando, es un grito fuerte evidenciando una gran emoción: “¡Elí, Elí…!” palabras del Salmo 22.1. No eran las palabras pronunciadas por un desesperado que siente que fallece, sino las palabras de uno que sufre siendo inocente de los cargos que le imputaron. Son gritos del que sufre en la hora de su muerte y que revelaban su confianza en DIOS, su Padre y mi DIOS.

Tumba y piedra. 750 kgs

Tumba y piedra. 750 kgs

JESÚS muere y es puesto en una tumba que le fue obsequiada a la familia. De la misma forma que al morir, el profeta Mahoma fue colocado en una tumba. Igual que lo fue Confucio y aún el mismo Buda. Con la diferencia que el día de hoy la tumba de JESÚS se encuentra totalmente vacía y las otras tumbas, las de éstos grandes maestros, están aún ocupadas con los respectivos restos mortales de tales personas.

El testimonio de la tumba vacía de JESÚS no debe de ser desestimado. ¿Por qué? Porque fue atestiguada tanto por amigos, como por enemigos de Jesús. Ambos lados concordaron en los hechos y atestiguaron lo mismo.

  • LA CRUZ.

La cruz ha sido transformada en un objeto artístico y se la ha quitado su significado original. La cruz es lo más grande que ha sucedido en la historia de la humanidad. Es el más importante punto de referencia en el cosmos: antes y después de la cruz. Cuando se incluye el mensaje de la resurrección al mensaje de la cruz, ésta se transforma de una trágica derrota, a una gloriosa victoria.

En ésta Semana Santa, época de reflexión, meditemos en las palabras expresadas por JESÚS durante su vida y otras dichas en la misma cruz. Unas más después de que resucitó. Él dijo, “el que no está a mi favor, está en mi contra, y el que conmigo no recoge, desparrama”.

  • “CONSUMADO ES”.

Para JESÚS la oscuridad del día de su muerte fue la más negra de todas. En medio de esas tinieblas Jesús da un grito de victoria: “¡Consumado es!” y muere crucificado por los pecados de la humanidad.

Jesús y la restauración

Jesús y la restauración

La vida de Jesús de Nazareth, llena de milagros, es única en toda la historia de la humanidad. Cambió la forma de vivir no sólo de un pueblo, sino la de todos los pueblos. Pero es al sufrir la vergonzante muerte de la cruz, donde Jesús se muestra inmensamente grande. ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué escogió morir? Por amor a la humanidad. Él mismo lo dijo: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; pero tres días después resucitará.” Mar.9:31

“RESUCITARÉ AL TERCER DÍA”.

Su resurrección es el más grande milagro sucedido en la misma vida de JESÚS. En ella está  la esperanza de resurrección de millones de cristianos católicos, cristianos evangélicos, cristianos anglicanos y ortodoxos, que al igual que el ladrón que fue crucificado y puesto a la derecha de JESÚS, esperamos estar un día con Él en el paraíso. Siendo este el MEOLLO DEL ASUNTO.

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