Sólo leyes contra la corrupción. Daniel Valles.

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Lic. Ignacio Burgoa Orihuela

El Licenciado y doctor en derecho, Ignacio Burgoa Orihuela, fue, porque falleció en noviembre del 2005, pero es, porque sigue siendo estudiado y citado por ser la suya una opinión acreditadísima en cuanto a leyes en nuestro país. Él  afirmaba qué: “en México había corrupción en todos los sectores de la sociedad; en los gobernantes, en los gobernados, en la policía, en los ciudadanos, en los sindicatos, etc.” Él decía que: “la corrupción es el origen de la violencia que sufrimos en nuestras ciudades”. Y cuánta razón tenía el desaparecido doctor Burgoa Orihuela.

Contra la corrupción, hasta ahora sólo hemos tenido leyes. Si vemos las campañas políticas en el país, los partidos políticos y sus candidatos, parecería que están más empeñados en demostrar qué tan corruptos son sus contrincantes, que en presentar propuestas y planes de gobierno. Las propuestas inteligentes, están ausentes.  La Ley 3 de 3, como le llaman a una, es más bien una vacilada que otra cosa.

Si vemos al sector empresarial, casi a diario nos enteramos de empresas que hacen fortunas mediante la misma herramienta. La corrupción. Lo que para nada es nuevo que así hagan. Este es el “modus operandi” que ha estado presente siempre. Lo nuevo o lo diferente ahora es el cúmulo de casos que se han hecho públicos. Igual sucede con el señalamiento de las personas corruptas. Pero también es grave la gran impunidad que se hace evidente y  que gozan quienes se mal distinguen al ser corruptas personas.

 

¿Qué lleva a una persona a ser corrupta? ¿Se puede combatir?

La mayoría de la gente se muestra escéptica ante cualquier sistema que no conlleve castigo. Y podrán tener razón. Si quienes cometen actos de corrupción no son ejemplarmente castigados, si la impunidad campea, la impunidad es entonces un aliciente y un estímulo para que se cometan los actos corruptos. La impunidad, la corrupción tienen un común denominador. ¿Cuál? La Amoralidad. Que también campea en la sociedad pero que muy pocos notan y menos le conceden la importancia que esto representa. No es conveniente.

La corrupción conlleva la idea de aprovechar la oportunidad del momento y el de enfrentar las consecuencias después. La corrupción tiene un común denominador; la falta de respeto al prójimo. El respeto es un valor moral.

¿Cómo generar respeto en las personas por las personas? ¿Y por qué digo respeto?

Porque la falta de respeto es lo que ocasiona la “maña” en las personas. La “maña” es la desviación de una conducta lícita. Es una falta de madurez interior. Quien la ejerce considera las otras personas tontas, estultas. Por lo mismo, piensa que merecen ser tratadas así. Como tontas. La persona mañosa tiene un concepto muy personal de la moral. El propio. Es relativo entonces.

Las leyes representan un sistema moral. En casi todos los sistemas legales reflejan los 10 Mandamientos del libro Bíblico del Éxodo. “No matarás”, “no robarás”, “no mentirás”, “no darás falso testimonio”, “no codiciarás”, etc. Son éstas leyes o preceptos morales. Estos mandamientos fueron dados al pueblo hebreo por su DIOS, para proteger la vida humana, la propiedad y a las personas en general. De ahí han pasado al mundo a través del Imperio Romano y su sistema de derecho que, impregnado por la cultura judeo-cristiana, dominó por siglos.

Las actuales leyes emanadas del poder legislativo en México y casi cualquier país,  las que emergen desde los Congresos de los estados, tienen el mismo propósito que los 10 Mandamientos; ejecutar justicia, proteger a los ciudadanos, etc. Entonces todas las leyes están inmersas en la moralidad. Por lo que la ley ejecuta y ejerce la moral. Pero hay diferentes tipos de moral. La bíblica, la budista, la hindú, la musulmana, etc. La de un grupo, la de otro. Las que son radicalmente diferentes entre sí. Algunas prohíben comer carne, otras declaran que el asesinar a quienes no sean creyentes es una virtud. Algunos actos que para algunos son perversiones, para Platón eran considerados nobles actos de amor. Los que en la Biblia merecen la pena capital. ¿Qué hacer?

No se puede negar que a toda legislación le concierne la moralidad de los ciudadanos. Todo gobierno es un ejecutor y establecedor de moral. Las leyes son leyes morales que representan un sistema moral. Ten

emos leyes contra el asesinato, contra el robo, contra el secuestro, el despojo, etc. Toda ley tiene moral y se basa en la moral. Y podremos estar o no de acuerdo con la moralidad de una ley. Pero no podemos negar su contexto moral. A la ley le concierne el bien y también el mal en los ciudadanos. Protege el primero y castiga el segundo, respectivamente. Eso es exactamente lo que hace la moral.

¿Por qué entonces la corrupción ha aumentado hasta llegar a invadirnos de la forma que a diario vemos? Por qué no basta con aprobar leyes y promover declarar los bienes que se tienen para ser candidatos honrados. Porque las leyes no pueden cambiar y menos transformar el carácter de la persona alguna. No se puede legislar para que la gente tenga un carácter nuevo y dotarle de ello.

La maldad en el ser humano sólo puede ser restringida por el temor a las consecuencias de violar la ley. Pero no erradicada. Por lo que las actuales propuestas no funcionarán. Como no han funcionado antes. ¿Por qué? Porque carecen de un sustento completo e integral. Moral, emocional y espiritual.  El que los gobiernos sí mencionan, pero que no se atreven a implementar. Y eso es, El Meollo del Asunto.

 

Tuiter: @elmeoyodlasunto

 

Correo-e: elmeollodelasunto@gmail.com

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