“Yo estoy bien, tú también”.1era. parte. Daniel Valles.

relativismo_3 El relativismo parece ser la regla y base para la vida entre los seres humanos. Tan diversas corrientes y tan cambiantes. Cada una dice tener “la verdad” y justifica su manera y forma de ser. Su manera y forma de vivir con el sólo hecho de decir, “es mi cuerpo,” “no le hago mal a nadie,” “si se siente bien, hazlo,” “yo estoy bien, tú también” etc. Relativismo es el sinónimo de una corriente; El Progresismo.

Uno de los más graves problemas de tal forma de vida se encuentra en que lo que para un grupo de personas es correcto, para otro grupo, la misma expresión de forma de vivir no lo es y puede resultar ofensivo y hasta amenazante. Por ejemplo: los grupos pro-aborto y pro-vida, el primero defiende el infanticidio con base a una “libertad” de decisión. El segundo lo condena con base a que la decisión de la persona transgrede la “libertad” de la segunda; el ser humano que aún no nace para el exterior. Lo que no significa que no tenga vida humana.

De igual forma se encuentran las personas a favor y en contra del matrimonio entre homosexuales. Que es la más reciente batalla en esta “guerra cultural”. De ambos casos se desprenden una serie de premisas y situaciones que analizaré en las siguientes entregas. Hoy, es mi deseo provocar en el posible lector la siguiente interrogante: ¿Cómo medir la moral? ¿Quién tiene razón?

Para quien escribe no pasa desapercibido el grito de la gente, la voz desesperada de la sociedad entera que claman respuestas y un alto a la violencia, al crimen y a la impunidad. A los “cambios” que se han venido sobre de ella como, “de golpe” y les ha dejado aturdidas.

Las respuestas son de vital importancia. Pero sobre todo que las respuestas a las preguntas sean correctas.

HAY QUE ENSEÑAR VALORES. Relativismo_2

Es la exclamación generalizada de la sociedad, casi en su totalidad. Si es la gente del gobierno, de la industria y la iniciativa privada, de la gente del “común”. La exclamación es la misma. Enséñense valores a los niños para que crezcan siendo unas personas de bien y ciudadanos ejemplares. Pero aquí está el primer paralogismo en todo este asunto retórico y demagógico cultural.

Tales palabras se han convertido en bandera de casi todos los líderes y personas que aparecen en los periódicos y noticieros de la república. Quienes culpan-y con razón-a la falta de estos “valores” en las personas que cometen todo tipo de actos de violencia y crímenes en nuestra ciudad. Piden se promuevan y lleven a cabo programas en las escuelas para “…la formación integral de las futuras generaciones.” Lo que es retórica pura. Solo hablan y dicen, pero no accionan. Retórica pues.

La petición de los diferentes sectores de la sociedad es correcta. Que se enseñen valores. Y aquí es donde está EL MEOLLO DEL ASUNTO. Cada organismo social cuenta con su propio programa o código. Yo pregunto: ¿Por qué no coordinarse y tener uno solo? La respuesta podría sorprendernos al resultar la respuesta muy relativa y el código, ¡más!

RELATIVISMO.

El factor que más influencia ejerce para no poder contar con un solo programa de valores, es el relativismo cultural. O sea, todo aquello que está en contra de lo que es absoluto. El Absolutismo, estoy de acuerdo, puede tener sus “bemoles”, pero ofrece lo que el relativismo no puede; objetividad, firmeza, bases sólidas. El Progresismo por el contrario, no ofrece base firme o punto fijo. Entonces, nunca se sabe cuándo se llega a algún sitio o ya se obtuvo algo. Siempre va avanzando sin ton ni son. Lo que hoy es, mañana ya no. Hay que progresar. Qué bueno mi ciudad está fija, porque andando de viaje, al emprender el regreso, por más que avanzare nunca llegaría. ¿A poco no?

Donde todo es relativo y nada es absoluto encontramos declaraciones como las siguientes y que son parte fundamental del relativismo:

“Lo que es cierto para ti, puede no serlo para mí”.

Es la posición que guardan las personas pro-aborto y contra-aborto. A favor y en contra de matrimonios entre personas homosexuales.

“Lo que es arte para mí, puede ser pornográfico para ti”.

Estas posiciones las hemos visto muy frecuentemente en las páginas de los diarios del país al calificar las obras de teatro que se presentan en los escenarios. Otra es:

“No existe moral objetiva, sólo opiniones diferentes.”

O lo que es lo mismo a; todo se vale, ya que según quien haga la moral, será quien aplique sus propias reglas. En caso de tenerlas. Ya sabe, “está prohibido prohibir”.

Para el relativismo o progresismo,  los derechos y obligaciones de las personas deben ser iguales. Independientemente de cualquier tendencia que tengan los grupos de personas. Sean éstas heterosexuales, homosexuales, satanistas, pedófilos, “Queer”, “agénero”, etc. ¿Por qué? Porque para que el relativismo funcione debe contener el elemento vital. De-una mal entendida-“tolerancia”. Que es la perspectiva básica del relativismo. Y la persona relativista debe por necesidad estar comprometida a vivir de acuerdo a la nueva tolerancia. Debe ser de amplio criterio, mente abierta a todas las creencias. A diversas verdades, convicciones morales y estilos de vida. La persona relativista debe tolerar que otras personas hagan como quieran. Sin importar que tal comportamiento se oponga o contradiga al propio. Relativismo_1

Quien sea relativista en verdad no se molestará cuando enfrente diferentes tipos de opiniones y nunca deberá tratar de imponer sus convicciones personales a otras personas. De nuevo, esto es solo retórica, porque en la realidad no sucede así. Por ello y porque el espacio se acabó, aquí dejo EL MEOLLO DEL ASUNTO.

Tuiter: @elmeoyodlasunto

Correo-e: elmeollodelasunto@gmail.com

Web: www.danielvallesperiodista.com

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